feb
2006
Eres como el tiempo y tu
Escrito por David Carrero Fernández-Baillo en Pensamientos, Poesía
Hoy pense que también iba a continuar mi amena y entregada lectura de Los pilares de la Tierra de Ken Follett, un apasionante viaje por la edad media, o más bien por su arquitectura convertida en catedrales, aun estoy muy cerca del principio para aventurarme a poder dar algo más de valor sobre este éxito reconocido en la literatura internacional.
Estaba pensado, es algo que tenemos los humanos, cuando nos da por usar eso que tenemos por cabeza, y a la que muchas veces no le damos razones para seguir donde esta, acompañandonos en la captura de cada segundo de sabiduría, información inútil o útil, y un sin de flashes que es capaz de guardar en sus millones de “bytes naturales”.
Soy de los que piensa que la vida da muchas vueltas, y que tarde o temprano todo vuelve, o simplemente no vuelve a su lugar, pero se escode o evita lo que no quiere evitar, porque evitar lo inevitable, si evitandolo nos engañamos a nosotros mismos.
Eres como el tiempo y tú.
Eres como el tiempo que siempre anhelo,
tiempo eres como ese grano de fina arena,
nunca pareces agotarte,
el agua solo te humedece,
el viento solo te cambia de lugar,
las huellas del olvido,
solo te dicen que el tiempo es como tú.
Soy como un lento despertar cada mañana,
fría y cálida, iluminando ese horizonte,
dando paso a un nuevo caminar,
abriendo las puertas,
de cada día, cada amanecer,
cada atardecer que nos anuncia
que otro bello día esta por nacer.
David Carrero Fdez-Baillo
1-02-2006
Nota del Autor: Si copias mis pensamientos, mis poesías, por favor, cita el autor, la fecha y la dirección web de pensamientos.es, no te cuesta nada. Muchas Gracias

Se nota que vas evolucionando en tu forma de escribir, hasto ahora es de lo que más me ha gustado… Ahora me ha hecho plantearme una cuestión no carente de cierta profundiad… si leyendo los pilares de la tierra te da por pensar y escribir estas cosas… que pasará si algún día te lees algún libro tipo Así habló Zaratrusta…
Jaja, y de que va ese libro de “Así habló Zaratrusta…”, mañana sino se me olvida te lo pregunto en el café.
[...] Un día, Susan decidió que estaba lista para probar viajar sola. El lunes en la mañana, antes de levantarse, ella colocó sus brazos alrededor de Mark, su esposo, su mejor amigo, y su compañero para tomar el bus temporalmente. Sus ojos se llenaron de lágrimas de gratitud por su lealtad, su paciencia y su amor. Ella le dijo adiós y, por primera vez, salieron por diferentes rutas. [...]