Amor en la biblioteca

0

Cuentan que cuentan que había

una vez una princesa

que vivía en un estante

de una vieja biblioteca.

Su casa era un cuento de hadas,

que casi nadie leía,

que estaba entre un diccionario

y un libro de poesías.

Solamente algunos chicos

acariciaban sus páginas

y visitaban a veces

su palacio de palabras.

Desde la torre más alta,

suspiraba la princesa.

Lágrimas de tinta negra

deletreaban su tristeza.

Es que ella estaba aburrida

de vivir la misma historia

que de tanto repetir

se sabía de memoria:

la bruja que la hechizaba

por envidiar su belleza

y el príncipe rescatándola

y casándose con ella.

Cuentan que cuentan que un día

justo en el último instante

alguien encontró otro libro

que no había visto antes.

Al abrir con suavidad

sus hojas amarillentas

salió un capitán pirata

que estaba en esa novela.

Asomada entre las páginas

la princesa lo miraba.

Él dibujó una sonrisa

sólo para saludarla.

Y tarareó la canción

que el mar le canta a la luna

y le regaló un collar

hecho de algas y espuma.

Sentado sobre un reglón,

el pirata, cada noche,

la esperaba en una esquina

del capítulo catorce.

Ella subía en silencio

una escalera de sílabas

para encontrar al pirata

en la última repisa.

Y se quedaban muy juntos

hasta que salía el sol,

oyendo el murmullo tibio

del mar, en un caracol.

Cuentan que cuentan que en mayo

los dos se fueron un día

y dejaron en sus libros

varias páginas vacías.

Muchos otros personajes

ofendidos protestaban:

-Las princesas de los cuentos

no se van con los piratas.

Pero ellos ya estaban lejos,

muy lejos, en alta mar

y escribían otra historia

conjugando el verbo amar.

El pirata y la princesa

aferrada al brazo de él

navegan por siete mares

en un barco de papel.

[Liliana Cinetto – Veinte poesías de amor y un cuento desesperada.]