La contradicción infinita del amor

Hace poco me ha pasado algo que seguro que muchos se sienten identificados. He estado con esa persona especial, con esa que no se si es buena o mala para mi, con esa con la que continuamente me hago ilusiones, con la que no me quiero separar, pero a la vez creo que debo hacerlo.

Fuente: amorytinta.com
Fuente: amorytinta.com

Y una vez más los resultados dentro de mi persona han sido catastróficos, me hago daño, mucho daño. No me doy cuenta que ya nada es igual, ya nunca va a funcionar por mucho que me empeñe. Pero sí, esto es lo que me dice la razón, pero por desgracia el corazón no se hace a la idea, el corazón no para de engañarme, de hacer que caiga una y otra vez y las heridas sean aún mayores.

Por naturaleza todos, donde me incluyo no buscamos lo fácil en el amor, buscamos aquello complejo, aquello que nos crea un paradigma mental. Esa situación que nos pone contra las cuerdas. Tiene su explicación psicológica, en la pulsión de muerte, que se basa en la actitud inherente del ser humano, que se siente atraído por aquellas aquellas conductas que  tienden a la autodestrucción.

¿Por qué si sabemos que lo mejor es una opción, optamos siempre por otra? Somos nuestros propios torturadores. Nos encantan, mientras las sufrimos, las decisiones contradictorias. El no saber que hacer es una situación a la que el ser humano, aunque sea el único ser racional, le atrae estar.

Por eso, me pregunto a mi mismo, y muchos otros harán igual, si alguna vez podré salir de ese bucle tóxico, de esa pregunta en el aire, y darle una respuesta para bien o para mal, para un “para siempre,” o un “solo yo”. La incógnita es elegir la opción que parece correcta, con una que en principio no me conviene, sólo hay un problema, que tengo miedo,  miedo al fin.

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